jueves, 4 de diciembre de 2014

Capítulo 8

-Y ¿Cuando se despierte no recordara nada?-Él profesor Kenis negó con la cabeza mientras guardaba botellitas de cristal y artilugios de todo tipo. Echo un vistazo al cuerpo inerte de Alexis y siguió con sus quehaceres.

-De hecho, es posible que tenga algunas lagunas sobre su origen o el tuyo, su edad y cosas y así, pero tranquila, volverá a la normalidad en unos días y poco a poco recordara todo-El profesor la dedica una sonrisa de complicidad.-Excepto lo que no queremos que recuerde, claro esta.-El profesor cogió su maletín y se dirigió hacia la salida de la casa.-La veo el lunes señorita Smith, recuerde que debe entregarme su tesis sobre vampiros y seres de la noche.-Melanie le abrió la puerta mientras asentía vigorosamente.

-Claro claro profesor, no lo olvidare. Y muchas gracias por haberme ayudado.-El profesor salió por la puerta y Melanie la cerró tras ella. Su espalda se apoyó en la puerta y un suspiro salió audiblemente de su boca. Que día tan ajetreado. Observó a Alexis y sonrió. Ella solo quería protegerla, nada mas, y eso era lo mejor... ¿O no? En ese momento el aullido de un trueno resonó en todas las paredes y Melanie se estremeció... Quizá no había sido tan buena idea... pensó ella, pero ya estaba hecho y no se arrepentía, o por lo menos, no de momento. ¿Porque le había tocado a su mejor amiga ser el centro de todo esto? ¿Y de que manera ella podría evitar que muriese? Melanie había hecho bien su trabajo. Sus investigaciones en clase se habían basado prácticamente en descubrir mas sobre esta extraña maldición  Busco información sobre las mujeres que podrían haber sido las "afortunadas", pero solo encontró a una. Un dibujo realizado hace muchos años donde podía verse al que seria ese dios de las mentiras, Loki, junto a una mujer. A pesar de la antigüedad y de que estaba a carboncillo, Melanie podría apostar su cabeza a que el pelo de la mujer era rojo, ya que toda su cara era exactamente igual que la de Alexis. Cuando descubrió esto no hace falta decir que casi la da un paro cardíaco, pero lo peor no fue eso. Era un dibujo completo. Era un salón  de algún palacete noble o algún castillo, había retratos en las paredes y una enorme araña de cristal daba luz a toda la estancia. Era la escena de un baile, con los dos enamorados en el centro, agarrados y bailando. El porte de el era majestuoso, el de ella seguro. Pero aparte de la pareja, en aquel salón podía verse mas gente y justo detrás de la mujer, la cual Melanie creía que era igual que Alexis, había otra, con un vestido precioso acompañada de otro hombre... Y el avistamiento de esta mujer si la dejo sin aliento. Era ella. No cabía duda. Su misma cintura, su misma nariz, sus mismos ojos... Todo. Eso debía ser un indicativo de que ella también estaba metida en todo esto, de alguna u otra manera y eso la asustó. ¿Cuantas vida había vivido con este martirio de ver a su mejor amiga morir? Por lo que pudo encontrar, en todas, y eso no la alivio, porque sabia que nunca podrá salvarla de su destino. Se enfado. Maldijo a los dioses, a su vida, a Loki y a todo lo que tuviese relación con todo eso.


Mi despertador como todas las mañanas sonó estridente y me hizo abrir los ojos asustada. Eran las seis de la mañana y debía ir a trabajar así que me enfunde en mi ropa de trabajo, consistente en unos pantalones negros elásticos y ajustados, como una mallas, y una camiseta de tirantes negra. Me recogi el pelo en una coleta y me puse una chaqueta. Tras hacer eso me deslice a través de la puerta sin hacer mucho ruido y me asome a la habitación de Melanie. Aun dormía  Me acerque a ella y en un susurro la dije que me iba a trabajar. Ella solo se revolvió en la cama y emitió un gruñido que yo interprete como un asentimiento ante mis palabras. Salí de su habitación  La casa estaba a oscuras ya que aun no había amanecido y mientras caminaba hacia la cocina un extraño sentimiento me vanadio por dentro. Alguien me observaba. Me di la vuelta pero no había nadie... Que raro. Sacudí la cabeza y seguí mi camino a lo largo del pasillo pero un susurro, como algo arrastrándose por el suelo, me hizo detenerme en seco. Sonaba desde mi habitación y se me puso el pelo de punta.
-¿Melanie?.-Susurre al oscuro pasillo, pero solo me respondió el ronquido de sueño profundo de Melanie. Sin hacer ningún ruido me arrastré hacia la puerta oculta que había en el pasillo y la abrí sin hacer ruido. De el extraje mi Daga Combate Extrema Ratio, con una hoja de 17.6 cm. No quería usar una pistola, no hacia falta que se enterase todo el vecindario. Me encamine hacia mi habitación y rápido encendí la luz. Nada. Ni debajo de la cama ni de la mesa, ni en los armarios ni detrás de la puerta. Vacío. Fruncí el ceño. Hubiera jurado mil veces que allí había alguien, pero obviamente no había nadie...Suspire y volví a la cocina. ¿Me estaría volviendo loca? Llegue a la conclusión de que si, pero ya lo arreglaría otro día. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario